Una no deja de tener
muchísima suerte
si después de la muerte
el problema grande que tiene cuando el tiempo
es una sabana blanca secada al sol
que se estira y se engloba en el aire, melodiosa
si el problema grande es, decía,
doblarla de tal manera que quepan
todos los abrazos por-venir
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
martes, 19 de julio de 2016
Vacaciones
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