En uno de los viajes
la junté
Es poca, sucia, violácea.
Pero sirve.
Destapo el frasco y un olor
rancio y húmedo
a cloaca, a cueva, a flor de cementerio
me marea
Echo una gota
lenta
sobre la docta spes
y los lenguajes privados;
sobre tu imaginada cualidad gatuna
en una tarde azul
(cuando la carne es fruta madura
en la que hundirse dulce, salvaje,
atávicamente,
a suaves mordiscos)
Una gota sobre el deseo rabioso
de hablar con vos
(la idea de que haya
por fin
algo cierto
-aunque brutal: incluso así-)
Otra sobre la necesidad intermitente
desconcertante
caliente
de abrazarte desnuda.
Encima de la incipiente, insospechada ternura
(brotes nuevos, preciosos, vivos)
vuelco una más:
te veo diluirte en todas;
desdibujarte como una melodía
que se apaga lentamente
(olvidando por un segundo
que la figura que hay
es obra de mi invención.
O sabiéndolo, acaso,
y aún así)
Al lado mío, en cada escena
un manchón de colores oscuros
hermoso, aún; desconcertante, intenso.
Agua del Leteo. Bendito bálsamo.
Maldita solución.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
viernes, 24 de abril de 2015
martes, 21 de abril de 2015
dijo Lilith
En la práctica no te seré difícil. Seré dócil, maleable, simple, femenina, educada, sutil, cándida, malévola, seductora, inocente. Un cliché en toda regla. Hasta puta puedo ser, si sos un poco idiota.
Pero será otro el ámbito de conquista, si existiera tal cosa. Deberás ser intérprete, traductor, poeta, para entrar en esta tierra.
Decirme, oírme, verme, tenerme en la boca, respirarme, absorberme, escribirme, lamerme, llamarme, hacerme sonar...eso será fácil. Lo prometo.
Lo difícil, querido, será lo importante, lo único importante de todo lo que existe: el significado. Porque seré una palabra.
Ese será el único logro verdadero a que puedas aspirar: cuál es mi raíz, mi etimología, mi nombre. Qué dicen en lo hondo -qué gutural secreto ostentan- mis gestos y mis axilas, mis miradas y mi sexo, los gritos que me arranques. De dónde viene lo que soy, quién lo nombra al nombrarme, por qué, acaso, pronuncio mal la Vida; qué idioma me guarda. Ganarme será desentrañarme, traducirme, darle entidad al aire que respiro, reconocerte en el fondo mismo del reflejo tembloroso de mi saliva.
Cuando traspases el sonido y la carne, la cadencia de la voz y la gramática. ..entonces habrás llegado tierra adentro, habrás destruído el mapa pisando la tierra negra, fecunda, con los pies desnudos y vivos como rayos que caen en la tormenta.
Entonces, recién entonces, me nombrarás en la luz, y podrás paladearme, conocerme, tocarme realmente.
Pero será otro el ámbito de conquista, si existiera tal cosa. Deberás ser intérprete, traductor, poeta, para entrar en esta tierra.
Decirme, oírme, verme, tenerme en la boca, respirarme, absorberme, escribirme, lamerme, llamarme, hacerme sonar...eso será fácil. Lo prometo.
Lo difícil, querido, será lo importante, lo único importante de todo lo que existe: el significado. Porque seré una palabra.
Ese será el único logro verdadero a que puedas aspirar: cuál es mi raíz, mi etimología, mi nombre. Qué dicen en lo hondo -qué gutural secreto ostentan- mis gestos y mis axilas, mis miradas y mi sexo, los gritos que me arranques. De dónde viene lo que soy, quién lo nombra al nombrarme, por qué, acaso, pronuncio mal la Vida; qué idioma me guarda. Ganarme será desentrañarme, traducirme, darle entidad al aire que respiro, reconocerte en el fondo mismo del reflejo tembloroso de mi saliva.
Cuando traspases el sonido y la carne, la cadencia de la voz y la gramática. ..entonces habrás llegado tierra adentro, habrás destruído el mapa pisando la tierra negra, fecunda, con los pies desnudos y vivos como rayos que caen en la tormenta.
Entonces, recién entonces, me nombrarás en la luz, y podrás paladearme, conocerme, tocarme realmente.
lunes, 20 de abril de 2015
De cuando en cuando, tiemblo.
Es casi imperceptible, apenas un rumor lejano, como una hoja al viento en una noche de viernes de invierno. Pero tiemblo como si de eso dependiera el mundo. Como si lo inaugurara o lo rompiera, no sé.
Es un temblor fundacional, pero de qué. O un estertor final. O miedo. O pavor. O dolor hecho movimiento. O viento encerrado. O un pájaro ciego chocando contra las paredes de mi cuerpo. ( Y quién es el pájaro? Qué busca, fuera?no sabe acaso que la luz lo hará desaparecer? -o es eso lo que quiere?es eso?-)
Cuando tiemblo, en fin, últimamente lo único que quiero, lo único que anhelo (lo que lo hace, si cabe, todavía más jodido, todavía más terriblemente desconcertante y paridor de preguntas, teorías y enojos varios, porque no existe, porque no es, porque no tengo idea de qué contiene realmente porque no sé qué contenés, qué sos, y aún así, joder, aún así, lo único que anhelo) es tu abrazo.
Es casi imperceptible, apenas un rumor lejano, como una hoja al viento en una noche de viernes de invierno. Pero tiemblo como si de eso dependiera el mundo. Como si lo inaugurara o lo rompiera, no sé.
Es un temblor fundacional, pero de qué. O un estertor final. O miedo. O pavor. O dolor hecho movimiento. O viento encerrado. O un pájaro ciego chocando contra las paredes de mi cuerpo. ( Y quién es el pájaro? Qué busca, fuera?no sabe acaso que la luz lo hará desaparecer? -o es eso lo que quiere?es eso?-)
Cuando tiemblo, en fin, últimamente lo único que quiero, lo único que anhelo (lo que lo hace, si cabe, todavía más jodido, todavía más terriblemente desconcertante y paridor de preguntas, teorías y enojos varios, porque no existe, porque no es, porque no tengo idea de qué contiene realmente porque no sé qué contenés, qué sos, y aún así, joder, aún así, lo único que anhelo) es tu abrazo.
miércoles, 15 de abril de 2015
Escribir, así como hablar, es traducir. Objetivar, en el sentido de crear objetos, significar. Utilizar símbolos, objetos, de algún modo, que evoquen, señalen, hagan material un sentido, una sensación, una idea. Una imagen, sobre todo. Y una emoción.
Suena platónico, lo sé. Pero no dejo de pensarlo: las palabras no son más que objetos con los que señalamos el aire.
Suena platónico, lo sé. Pero no dejo de pensarlo: las palabras no son más que objetos con los que señalamos el aire.
martes, 14 de abril de 2015
Sangre. Sanggggrrrre. Siempre me gustó cómo sonaba; la hondura de su profundidad.
La sangre tiene sombras de terciopelo bordó. La sangre es el telón del teatro.
La sangre, caliente. La sangre, con sabor a metal en la boca.
La sangre, líquido que fluye, la sangre en movimiento que da vida, la sangre que se estanca cuando muere y da la muerte. La sangre que sólo sirve cuando se mueve.
La sangre que enferma y se equilibra. Que colorea la piel y calienta los músculos.
La sangre, cuya ausencia gangrena, azula, enfría, mata.
Sangre que alguna vez escribí que me llevaba hasta vos.
Sangre que dice hoy, una vez más —la última— que no seré cuna, que nunca jamás pariré a tus hijos.
La sangre tiene sombras de terciopelo bordó. La sangre es el telón del teatro.
La sangre, caliente. La sangre, con sabor a metal en la boca.
La sangre, líquido que fluye, la sangre en movimiento que da vida, la sangre que se estanca cuando muere y da la muerte. La sangre que sólo sirve cuando se mueve.
La sangre que enferma y se equilibra. Que colorea la piel y calienta los músculos.
La sangre, cuya ausencia gangrena, azula, enfría, mata.
Sangre que alguna vez escribí que me llevaba hasta vos.
Sangre que dice hoy, una vez más —la última— que no seré cuna, que nunca jamás pariré a tus hijos.
martes, 7 de abril de 2015
Dudas que nunca 2
Medís vos también la hondura de tus brazos?. O sólo su vacuidad?. No, la hondura...seguro que la hondura. Y los mirás extrañados, como yo. "De dónde han salidos ustedes?. Quién los habitaba hasta hace nada?. Cuándo dejaron de ser su casa?". Así, pero en tus palabras, en tus ideas. En tu brillante y dolorosa forma de decir esas cosas.
Te descubrís, seguro, igual que yo; a éste que sos ahora. A éste extraño, desconocido, parido por mi ausencia. Resulta que sí tuvimos hijos; gemelos, vos y yo, pero de diferente sexo: nos hemos dado a luz (a éstos que somos ahora, a éstos), y llenado todo de sombras.
Cómo puede ser que hayamos servido para perdernos?. No te resulta, a vos también, el colmo del esperpento?
Te descubrís, seguro, igual que yo; a éste que sos ahora. A éste extraño, desconocido, parido por mi ausencia. Resulta que sí tuvimos hijos; gemelos, vos y yo, pero de diferente sexo: nos hemos dado a luz (a éstos que somos ahora, a éstos), y llenado todo de sombras.
Cómo puede ser que hayamos servido para perdernos?. No te resulta, a vos también, el colmo del esperpento?
Dudas que nunca 1
Ahora que sos sólo sombra
y sólo sombra soy
Ahora que la piel de los dedos
inútil
se seca en el aire y cruje
inocente
Ahora que ya no hay
a quién darle las risas blancas
como recién nacidos
Qué dimensiones de la oscuridad
te habitan?
Cuántos nuevos
yo
salen a buscarte
desde lo hondo de esta soledad?
(habremos nacido, acaso, de nuevo
en lugar de morir de pronto?.
Será ésta la forma en que la muerte
nos sacude y nos nace?)
y sólo sombra soy
Ahora que la piel de los dedos
inútil
se seca en el aire y cruje
inocente
Ahora que ya no hay
a quién darle las risas blancas
como recién nacidos
Qué dimensiones de la oscuridad
te habitan?
Cuántos nuevos
yo
salen a buscarte
desde lo hondo de esta soledad?
(habremos nacido, acaso, de nuevo
en lugar de morir de pronto?.
Será ésta la forma en que la muerte
nos sacude y nos nace?)
Ofrenda
Has tenido de mi
todo lo que soy:
hasta lo que finjo ser
te ha sido entregado
Lo que ignoro
lo que sueño
lo que temo
lo que imagino y nunca digo
lo que digo sin imaginar
Mis terrores
mis afanes
mis miedos crudos, crudísimos
en los que se me cuece el alma
Te he dado mis máscaras:
las he pulverizado ante tus ojos
y he condimentado con éllas
nuestra comida.
Desnuda, he bailado para vos
untada de aceite y sangre
He llorado
he gritado
me he derramado entre tus manos;
he cantado, también
canciones de cuna para los hijos
que no tuvimos.
De todo eso he muerto.
Esta que soy hoy
ésta que soy, sin vos
—después de vos
después de mi—:
a ésta ya no tenés acceso.
Ésta ya no es
nadie
que conozcas
que intuyas
que vayas a adivinar
alguna vez
en tu recuerdo.
Seré ya por siempre
una palabra de un idioma
ya extinto;
una ofrenda muda
en el altar de un dios muerto.
todo lo que soy:
hasta lo que finjo ser
te ha sido entregado
Lo que ignoro
lo que sueño
lo que temo
lo que imagino y nunca digo
lo que digo sin imaginar
Mis terrores
mis afanes
mis miedos crudos, crudísimos
en los que se me cuece el alma
Te he dado mis máscaras:
las he pulverizado ante tus ojos
y he condimentado con éllas
nuestra comida.
Desnuda, he bailado para vos
untada de aceite y sangre
He llorado
he gritado
me he derramado entre tus manos;
he cantado, también
canciones de cuna para los hijos
que no tuvimos.
De todo eso he muerto.
Esta que soy hoy
ésta que soy, sin vos
—después de vos
después de mi—:
a ésta ya no tenés acceso.
Ésta ya no es
nadie
que conozcas
que intuyas
que vayas a adivinar
alguna vez
en tu recuerdo.
Seré ya por siempre
una palabra de un idioma
ya extinto;
una ofrenda muda
en el altar de un dios muerto.
domingo, 5 de abril de 2015
sábado, 4 de abril de 2015
Para no hundirse en la desesperación
para que el aire no parezca
brea en los pulmones
es necesario mirar detrás de las cosas
dentro
la fibra íntima
Traspasar entonces las palabras
y los sentidos
subirse a hojarcadas de los ojos
cerrados como si hubiéramos muerto
—o más aún
como si estuviéramos realmente vivos—
llegar a la nada que anuncia
la indefensión
la quietud
la boca abierta sin sonidos
Allí, hundirse de plena forma
Dejarse ir en el frío que eriza
los pezones y las almas
Atravesar los huecos sucios
de grasa, verdad y costumbre
y llegar de pronto allí
Allí, donde no hay dónde
A la perenne presencia
del momento
para que el aire no parezca
brea en los pulmones
es necesario mirar detrás de las cosas
dentro
la fibra íntima
Traspasar entonces las palabras
y los sentidos
subirse a hojarcadas de los ojos
cerrados como si hubiéramos muerto
—o más aún
como si estuviéramos realmente vivos—
llegar a la nada que anuncia
la indefensión
la quietud
la boca abierta sin sonidos
Allí, hundirse de plena forma
Dejarse ir en el frío que eriza
los pezones y las almas
Atravesar los huecos sucios
de grasa, verdad y costumbre
y llegar de pronto allí
Allí, donde no hay dónde
A la perenne presencia
del momento
viernes, 3 de abril de 2015
El autobús discurre a la orilla del mar. En el agua tintinean los destellos de un sol tibio, tierno, de primeros de primavera. La alegría de los días de vacaciones, la breve liberación del yugo y el enfrentamiento con el ridículo tiempo de respirar se apodera de la gente que, aliviada, casi feliz, merodea por la arena y la rambla tan europea, llena de palmeras, esculturas y cemento de diseño.
Desde el autobús diviso una gaviota; me engancho a sus patas recogidas. Desde allí veo a un surfista recortado sobre el brillo del sol en el agua. Recuerdo de pronto aquel vídeo que tanto me gusta de aquella canción que tanto me gusta de Cat Power, "I found a reason". Sin darme cuenta comienzo a tararearla mientras lo miro doblarse, hábil, sobre el sol.
Ésta, la postal de ensueño de mis grises días de oficina en Baires. Quién hubiera dicho que algún día sería verdad; andaría de normal en un autobús por la costa, que viviría cerca del agua, finalmente, como siempre soñé?.
" What cames is better than what came before", dice la canción, digo yo, mientras.
Ahí se corta el ritmo. La imagen. El surfista. La gaviota. Ahí, en ese pensamiento que sigue a ese verso, en ese dolor: ni siquiera ésto hubiera elegido si hubiera podido elegirte. Si me hubieras elegido vos también.
Desde el autobús diviso una gaviota; me engancho a sus patas recogidas. Desde allí veo a un surfista recortado sobre el brillo del sol en el agua. Recuerdo de pronto aquel vídeo que tanto me gusta de aquella canción que tanto me gusta de Cat Power, "I found a reason". Sin darme cuenta comienzo a tararearla mientras lo miro doblarse, hábil, sobre el sol.
Ésta, la postal de ensueño de mis grises días de oficina en Baires. Quién hubiera dicho que algún día sería verdad; andaría de normal en un autobús por la costa, que viviría cerca del agua, finalmente, como siempre soñé?.
" What cames is better than what came before", dice la canción, digo yo, mientras.
Ahí se corta el ritmo. La imagen. El surfista. La gaviota. Ahí, en ese pensamiento que sigue a ese verso, en ese dolor: ni siquiera ésto hubiera elegido si hubiera podido elegirte. Si me hubieras elegido vos también.
jueves, 2 de abril de 2015
Me despierto con una sensación de extrañeza, de desubicación. Miro la ventana: todavía es de noche. No sé qué me despertó.
Por un segundo, dudo; me invade un terror de algo que repta por nuestras piernas en la noche. Releo el correo mentalmente; las palabras ya se empiezan a borrar. A esta altura queda el principio, apenas, y la imagen (que ya no sé si describís o enviás)"Ahora soy yo quien se calla de soledad. Vos no podés ayudarme. He hecho y soy cosas siniestras. En cualquier caso, es bueno caminar por aquí, a veces, y no estar solo". Una foto de la puerta de un cine: la fachada gris, altísima, de lineas simples, sobrias, casi funerarias. Ricardo Güiraldes, 1837, dice. El resto de las letras del cartel se me borran. No es el anuncio de una película; están ahí, dicen cosas, simplemente. O no simplemente. Nunca simplemente.
Por un segundo, dudo; me invade un terror de algo que repta por nuestras piernas en la noche. Releo el correo mentalmente; las palabras ya se empiezan a borrar. A esta altura queda el principio, apenas, y la imagen (que ya no sé si describís o enviás)"Ahora soy yo quien se calla de soledad. Vos no podés ayudarme. He hecho y soy cosas siniestras. En cualquier caso, es bueno caminar por aquí, a veces, y no estar solo". Una foto de la puerta de un cine: la fachada gris, altísima, de lineas simples, sobrias, casi funerarias. Ricardo Güiraldes, 1837, dice. El resto de las letras del cartel se me borran. No es el anuncio de una película; están ahí, dicen cosas, simplemente. O no simplemente. Nunca simplemente.
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