jueves, 2 de abril de 2015

Me despierto con una sensación de extrañeza, de desubicación. Miro la ventana: todavía es de noche. No sé qué me despertó.
Por un segundo,  dudo; me invade un terror de algo que repta por nuestras piernas en la noche. Releo el correo mentalmente; las palabras ya se empiezan a borrar.  A esta altura queda el principio, apenas, y la imagen (que ya no sé si describís o enviás)"Ahora soy yo quien se calla de soledad. Vos no podés ayudarme.  He hecho y soy cosas siniestras. En cualquier caso,  es bueno caminar por aquí,  a veces,  y no estar solo". Una foto de la puerta de un cine: la fachada gris, altísima, de lineas simples, sobrias, casi funerarias. Ricardo Güiraldes, 1837, dice. El resto de las letras del cartel se me borran. No es el anuncio de una película; están ahí,  dicen cosas,  simplemente. O no simplemente.  Nunca simplemente.



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