jueves, 31 de marzo de 2016

martes, 29 de marzo de 2016

Mi casa son las manos de mis amigos; el poder recorrer cada detalle en la memoria y volver a sentir la piel, ver las uñas comidas, las manchas de nicotina, el aroma
El que mi sobrino de once años me dijera sonriendo una mañana limpia, después de tres años sin verme, "sabía que en algún momento te ibas a descalzar"
Mi casa es la tarjeta postal que le regalé y que Lau guarda pegada en la llave de la luz del comedor
Es que con sólo mirarme haya gente que sepa que hay algo que no digo, y que haya gente que con sólo mirarme sepa que hay algo que digo
Mi casa son las palabras con las que, a veces, soy capaz de decir cosas
Mi casa es ese momento eterno en que Amparo me miró quince minutos en silencio, quieta en el movimiento del coche, y mi hermana me dijo al bajar "es que cuando miran a los ojos, los bebés saben que no están solos"
Era el momento en que él se paraba en el escalón de la cocina y los dos sabíamos que eso era un abrazo
Es la mano de mi madre alcanzándome un mate sin hablarme porque sabe que estoy todavía demasiado dormida
Es el mar
Es Enzo, que no leía, esperándome dos horas en la cama para que le lea un cuento
Mi casa es el momento en que yo no puedo hablar y élla igual dice "entiendo "
Es Clau en la madrugada quieta mirando conmigo la sombra de una enredadera y oyéndome decir sin asomo de asombro que parece un beso
Es la luna en el patio aquella noche en que me sentí más real de lo que me había sentido en mucho tiempo
Es Rafa mandándome una foto de una tarta con mi nombre y sus hijos el primer cumpleaños en que no tengo tarta ni celebración
Mi casa es Fer el otro día, cuando en una reunión dejó caer al pasar a la niebla que se solidifica y se vuelve rinocerontes que corren, como en el sueño que le conté que tuve hace meses, y descubrimos que los dos abrazábamos árboles cuando estamos solos en el bosque
Es la voz de mi padre
Mi casa son las piedras que la gente que quiero cogía para mi
Es el espacio entre las letras de los libros que amo
Es Tasha quedándose dormida sobre mis piernas mientras la acaricio en la cocina
Es Julio, y Mario, y Galeano, y es el que mi gente me recuerde al escuchar o leer algo que habla de éllos aunque nunca los haya leído
Es que mi hermana le diga "libros, obvio"  cuando mi madre pregunta qué quiero que me traiga
Es que mis amigos digan de mi, riendo, que "una casa no se inaugura hasta que ella rompe un vaso"
Es Eva esa eterna semana de lluvia invitándome un café y cogiendo cajas de cartón para mi
Es escuchar a María Elena Walsh mientras cocino
Es que mis sobrinos todavía digan espontáneamente  "a la tía le encantaría estar acá! " cada vez que van a un lugar nuevo e inmenso y verde

Mi casa es un rompecabezas que se construye de momentos; mi hogar son las manos y el aliento y el calor de gente que construye esas piezas al mezclarlos con los míos 

lunes, 28 de marzo de 2016

Nos encontrábamos en un parque inmenso. Llegué temprano, como siempre, y me senté a mirar la quietud del estanque del centro, escondido del resto del mundo, de la ciudad furiosa.  Pensé que tardaría bastante en encontrarme (en esa época no teníamos móviles como apéndices, todavía ), pero llegó puntual incluso aunque tuviera que hacerlo. "Fácil: busqué el agua -me dijo cuando le pregunté cómo me había encontrado tan rápido -; cuando no sé dónde estás, busco el agua y te encuentro".
Lo recuerdo de pronto mientras me hipnotiza el modo en que el viento despeina la cascada leve que surge entre las piedras de una fuente, en otro parque, a miles de km y años de distancia. Y recuerdo el modo en que, en una reunión cualquiera, mi mirada cruzaba la suya y respondía en silencio la pregunta que la suya hacía en silencio cuando me veía fuera de ahí, fuera de todo ("sí, estoy bien, tranquila"), sin que nadie más se diera cuenta.
Sonrío pensando que en el agua, en este momento, además de mi, está ella.

No se puede ser esta abertura
Ellas me atacan, son perros rabiosos
que se hunden en mi o de mi salen
con los ojos abiertísimos y húmedos
venidas de todos los pastos y todos los tiempos
del recuerdo o la idea o la sensación
y me clavan la carne y la desgarran
y me comen los dientes y me desnudan
y me dejan ahi, desarmada,
en el medio de cualquier segundo, de cualquier gota que cae del grifo mal cerrado
vertiendo la saliva de mi mirada en la luz de un ficus seco
No se puede ser esta abertura
Algo ha de cauterizarme
Las palabras son microbios que me colonizan
Salen de todos lados
De todos
No se puede con tanto todo el tiempo

domingo, 27 de marzo de 2016

Sentir pena (mucha, mucha pena) por aquellos que no pueden sentir esta alegría (y digo: alegría, francamente), este gozo, este escandaloso explotar de maravilla al contemplar mientras se toma mate una mañana de domingo que hubo un hombre (hubo un hombre una vez, en el mundo) que fue capaz de sacar del aire "Conducta en los funerales ", por ejemplo

viernes, 25 de marzo de 2016

Escencia

A veces, como hoy, la encuentro en la lluvia. En salir a andar, como antes, cuando llueve, y ver el mundo temblar en los charcos de la calle y hacerle la segunda voz al sonido del agua que cae cantando desde adentro, desde no se dónde, pero adentro (la voz sale, lo noto en relámpagos breves, de la panza, y la respiración cambia y cambia también la voz, como si fuera otra -entonces o el resto del tiempo- quien habla) y en sonreír sin saber por qué con la cara empapada y la noche que susurra y los arboles altísimos que miro con quietud de hormiga desde abajo y yo con las manos en la espalda caminando como si me acunara cada paso, como si se dieran solos y yo no hiciera más que estar ahí, disfrutando
Luego vuelvo a la casa y está el tiempo y la realidad y ella que ya se va y los otros y las costumbres y las ideas y un modo de hacer y las demandas y todo vuelve a ser extraño, confuso, abrumador. Y yo vuelvo a no saber qué soy, quién soy.
Pero a veces, a veces, como hoy, lo sé en la lluvia.

jueves, 24 de marzo de 2016

Sol en Santiago. Milagro.
Nos sentamos en la plaza y, de la mano, disfrutamos en silencio.
No sé de qué hablábamos antes, antes del sol, antes de esta charla sin palabras, pero abro los ojos y la veo asentir levemente.  Me río un poco ante la escena antes de preguntarle qué le pasa. Entonces abre los ojos apenas y me dice:
-Pensaba en que teníamos razón
-Razón? Quiénes?
-Tu padre y yo
-Y eso?
-Me estaba acordando de que él me decía siempre: tenemos que hablar con esta chica. Yo creo que lee tanto, tanto, que piensa que la vida es...la vida es otra cosa...
Yo sonrío, le aprieto apenas la mano  y vuelvo a cerrar los ojos.
(Sí. Tenían razón. Pero sólo en la última parte )

miércoles, 23 de marzo de 2016

Es la consciencia de las ilimitadas posibilidades que engendran y gravitan cada pequeño gesto lo que me vuelve a la vez tierra fértil y páramo yermo: no sé escapar del infinito.
Floto y me hundo en el mismo elemento.

La verdad es la médula espinal
de la coherencia.
De espejo son las vértebras
de espejo
Y los únicos ojos capaces de verlos
suelen estar cerrados

lunes, 21 de marzo de 2016

Algún hombre habrá
Alguno debe de haber
lo suficientemente valiente como para saber ver
que estar perdido puede ser
también
una señal de valor
Que el ansia de protección puede ser
un modo de generosidad
Que el mostrarse vulnerable es signo
de fortaleza
Que la no necesidad puede no ser
arrogancia
Lo suficientemente inteligente para saber
que el verdadero poder se demuestra
cuando pese a la potestad de hacerlo
se elige no dañar
Que el orgullo es un monstruo que devora
desde adentro nuestro
Que cuidar no es solucionar la vida del que amamos
sino apoyarle la mano en el hombro
-paciente, amorosamente-
mientras busca

La tela celeste, tenue,
se abre lenta
floreciendo
Queda la piel, también suave
también desnuda
al descubierto
Me mirás, preguntando
Pero yo tampoco sé qué hay ahí

viernes, 18 de marzo de 2016

Magma

No se necesita mucho tiempo para todo. Casi nada me bastó para sentir el agua herirme bajo la piel al rozarte.

lunes, 14 de marzo de 2016

De pronto me asalta la breve dulzura de lo cotidiano
El vapor del agua que vierto en el termo mientras el sol se vierte en la nieve
Los abrazos amorosos de personas que hace tres meses desconocía
El calor de una voz que hace mucho no oía y que viene a decirme,  emocionada, que le alegra escucharme
Esta tarde y este cansancio nuevo de bajar una montaña esquiando; la ternura con que un amigo me enseña y celebra mis caídas
Saber que el silencio que me separa de mis amigos, tan lejanos, está repleto de esperas y palabras y abrazos que lo sostienen y lo forman, que son los hilos que nos mantienen unidos
Este pensarlo tan tierna y descaradamente sin que lo sospeche siquiera
La música que oigo, siempre, que también es quien soy
Esta soledad, este no saber, este asombro de existir también hoy. Esta suerte, este desconcierto de estar viva, aunque no sepa cómo ni por qué

viernes, 11 de marzo de 2016

Pulir el lenguaje
Pulir la lengua
Pasarle el torno a las palabras
Sacar lo que sobra
Darle forma a lo que parece
sólo parece
que ya la tiene
Transfigurar el molde
Hacerlo propio
Decir, entonces
Decir, de una vez
Y que la palabra viva
nos estalle en la boca
(aunque nadie la vea
aunque nadie sepa
Aunque el latido tenue exista
sólo para nosotros:
que el aleteo del colibrí
nos reverbere en la lengua
y la vuelva agua dulce;
néctar secreto, el aliento)
Tiene que haber un pulso
de sangre caliente
-tiene que haberlo-
en la palabra
Decir
ha de ser
decirse
nombrarse
Somos en las palabras
Allí- también allí -
hemos de construirnos

jueves, 10 de marzo de 2016

Querer

Puedo ser muy cruel
Puedo arrancarte con dulzura
jirones de piel con las uñas sucias
Puedo hacer recuento de tus recuerdos y
de uno en uno
cortarte los párpados para que te ciegue la luz
Puedo no entender
con una perfección apabullante
y mirar tus valores, tus ideas,
tus modos, tus anhelos, tus costumbres,
desde la aérea base de la arrogancia
Puedo hacer de mi dolor una lanza
que atraviese cada uno de tus poros
El desdén es un traje que puedo lucir
con esplendoroso brillo
Puedo despreciar francamente
sin asomo de duda
ni de humildad
Puedo hacerte tanto daño,
-tanto y de tantas formas-
que el desconcierto te deje
sumido en el espanto
Puedo, no te confundas.
Pero hay algo que no te importa
y se te escapa:
no he querido.

viernes, 4 de marzo de 2016

Me cuesta pensar (y sin embargo, cuán cierto es) que es de estas sabanas que estará hecha luego la Vida: esta luz mansa que se despereza sobre el barniz de la mesa de madera, el vapor espiralado que desprende la yerba del mate, el viento afuera, este remanso del silencio que contiene tantos ecos...ésto que se repite, ésto. Esto que parece inmóvil, inútil, insignificante. Esto que es a la vez páramo y camino, hábito y novedad, cada vez. Esto y el modo en que Cris dice te quiero (parece que ronroneara un poco, cuando lo dice de verdad ) o la voz de Lau recitando un poema de Erri De Luca o Enzo tocando la batería que improvisé con latas de conservas al lado de la cocina mientras termino la comida o el sonido del Tambre por la tarde o las moscas muertas en la ventana.