viernes, 25 de marzo de 2016

Escencia

A veces, como hoy, la encuentro en la lluvia. En salir a andar, como antes, cuando llueve, y ver el mundo temblar en los charcos de la calle y hacerle la segunda voz al sonido del agua que cae cantando desde adentro, desde no se dónde, pero adentro (la voz sale, lo noto en relámpagos breves, de la panza, y la respiración cambia y cambia también la voz, como si fuera otra -entonces o el resto del tiempo- quien habla) y en sonreír sin saber por qué con la cara empapada y la noche que susurra y los arboles altísimos que miro con quietud de hormiga desde abajo y yo con las manos en la espalda caminando como si me acunara cada paso, como si se dieran solos y yo no hiciera más que estar ahí, disfrutando
Luego vuelvo a la casa y está el tiempo y la realidad y ella que ya se va y los otros y las costumbres y las ideas y un modo de hacer y las demandas y todo vuelve a ser extraño, confuso, abrumador. Y yo vuelvo a no saber qué soy, quién soy.
Pero a veces, a veces, como hoy, lo sé en la lluvia.

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