Puedo ser muy cruel
Puedo arrancarte con dulzura
jirones de piel con las uñas sucias
Puedo hacer recuento de tus recuerdos y
de uno en uno
cortarte los párpados para que te ciegue la luz
Puedo no entender
con una perfección apabullante
y mirar tus valores, tus ideas,
tus modos, tus anhelos, tus costumbres,
desde la aérea base de la arrogancia
Puedo hacer de mi dolor una lanza
que atraviese cada uno de tus poros
El desdén es un traje que puedo lucir
con esplendoroso brillo
Puedo despreciar francamente
sin asomo de duda
ni de humildad
Puedo hacerte tanto daño,
-tanto y de tantas formas-
que el desconcierto te deje
sumido en el espanto
Puedo, no te confundas.
Pero hay algo que no te importa
y se te escapa:
no he querido.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
jueves, 10 de marzo de 2016
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