martes, 29 de marzo de 2016

Mi casa son las manos de mis amigos; el poder recorrer cada detalle en la memoria y volver a sentir la piel, ver las uñas comidas, las manchas de nicotina, el aroma
El que mi sobrino de once años me dijera sonriendo una mañana limpia, después de tres años sin verme, "sabía que en algún momento te ibas a descalzar"
Mi casa es la tarjeta postal que le regalé y que Lau guarda pegada en la llave de la luz del comedor
Es que con sólo mirarme haya gente que sepa que hay algo que no digo, y que haya gente que con sólo mirarme sepa que hay algo que digo
Mi casa son las palabras con las que, a veces, soy capaz de decir cosas
Mi casa es ese momento eterno en que Amparo me miró quince minutos en silencio, quieta en el movimiento del coche, y mi hermana me dijo al bajar "es que cuando miran a los ojos, los bebés saben que no están solos"
Era el momento en que él se paraba en el escalón de la cocina y los dos sabíamos que eso era un abrazo
Es la mano de mi madre alcanzándome un mate sin hablarme porque sabe que estoy todavía demasiado dormida
Es el mar
Es Enzo, que no leía, esperándome dos horas en la cama para que le lea un cuento
Mi casa es el momento en que yo no puedo hablar y élla igual dice "entiendo "
Es Clau en la madrugada quieta mirando conmigo la sombra de una enredadera y oyéndome decir sin asomo de asombro que parece un beso
Es la luna en el patio aquella noche en que me sentí más real de lo que me había sentido en mucho tiempo
Es Rafa mandándome una foto de una tarta con mi nombre y sus hijos el primer cumpleaños en que no tengo tarta ni celebración
Mi casa es Fer el otro día, cuando en una reunión dejó caer al pasar a la niebla que se solidifica y se vuelve rinocerontes que corren, como en el sueño que le conté que tuve hace meses, y descubrimos que los dos abrazábamos árboles cuando estamos solos en el bosque
Es la voz de mi padre
Mi casa son las piedras que la gente que quiero cogía para mi
Es el espacio entre las letras de los libros que amo
Es Tasha quedándose dormida sobre mis piernas mientras la acaricio en la cocina
Es Julio, y Mario, y Galeano, y es el que mi gente me recuerde al escuchar o leer algo que habla de éllos aunque nunca los haya leído
Es que mi hermana le diga "libros, obvio"  cuando mi madre pregunta qué quiero que me traiga
Es que mis amigos digan de mi, riendo, que "una casa no se inaugura hasta que ella rompe un vaso"
Es Eva esa eterna semana de lluvia invitándome un café y cogiendo cajas de cartón para mi
Es escuchar a María Elena Walsh mientras cocino
Es que mis sobrinos todavía digan espontáneamente  "a la tía le encantaría estar acá! " cada vez que van a un lugar nuevo e inmenso y verde

Mi casa es un rompecabezas que se construye de momentos; mi hogar son las manos y el aliento y el calor de gente que construye esas piezas al mezclarlos con los míos 

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