Francamente, a mi me asombra. No lo entiendo, de verdad. Para mi que me falta un cromosoma o me sobran células o mi madre se hacía gargaras de lejía cuando estaba embarazada de mi. En serio.
Me siento en el sofá y miro la luz atravesar la niebla y refulgir sobre el aire e iluminar mis manos y entonces siento en el cuerpo todo esto que siento y me da la sensación de que no aguanto, de que me voy a romper, de que soy un globo al que le insuflan aire y aire y más aire y que va a explotar, no hay otra opción.
Y entre respiración y respiración, a duras penas, alcanzo a pensar: cómo hacen, dios mio?cómo hace el resto de la gente para vivir; para aguantar tanto, tantísimo a cada segundo?. Yo quiero que alguien me diga; yo necesito saber.
Porque no soy yo. No puedo ser yo solamente.
No se puede sentir tanto.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 31 de enero de 2016
viernes, 29 de enero de 2016
Hay algo sumamente poderoso en la indefensión, en la fragilidad, en la entrega.
Paseo por un valle verde, inmenso. Una huerta en una de las colinas me muestra una silla que da a la inmensidad: imagino al hombre allí sentado, en el descanso, "llenandose los ojos de infinito". Sonrío.
De pronto, mediante una rapidísima asociación de ideas que ahora no alcanzo a precisar (creo, imagino, que tendría que ver con algo que dijiste alguna vez), me veo desnuda sobre la cama en el preciso momento en que mi brazo se levanta lentamente y se posa al lado de mi cabeza; ese gesto. "Como los gatos panza arriba -pienso de pronto -: totalmente sin defensas". Sin defensas de ningún tipo. Desnuda franca, literal y figuradamente: asi estuve frente a vos
Cuánta fortaleza se requiere, realmente, para estar así de indefenso; para mostrarse así de frágil.
El amor, insisto, es el más grande acto de valentía. No por la ridícula pretensión romántica de darse en ofrenda a las manos de un otro convertido en dios y bálsamo y consuelo, sino por la maravillosa condición necesaria para que exista: animarse a ser lo que se es, sea lo que sea, sin artificios.
Es en ese abandonar las pretensiones, la defensas, los miedos, en fin, donde el amor nos vuelve poderosos: en la necesidad de abandonar el control. No el control de uno mismo, sino el del otro.
jueves, 28 de enero de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
Solía ser sólo motivo de regocijo, de enfrentar el mar y lo distinto; de sumergirme en otro aire, de respirar hondo aromas nuevos, de otros pechos que también se rompían y se volvían a armar.
Solía ser el camino ignorado andado apenas, vislumbrado en tiempos de descanso que abrían otra realidad, que recordaban las variantes. El tocar pieles añoradas, el recuperar signos y señas que eran hogar y se habían ido buscando ser más que eso.
Espero el tren en la madrugada. La gente pasa con sus maletas y sus lagañas, con sus prisas y sus sombras artificiales, y yo tomo el café notando lo distinto de las sensaciones ahora. Ahora que soy yo quien se ha ido, ahora que volver a los brazos de mi madre a través de esta noche que se despereza es el único modo de volver a una casa que no existe, a una sensación que se ha transformado de tal modo que ya no alcanzo a reconocerla siquiera.
Ahora que viajar es trasladarse de un lugar extraño a otro, pero nunca volver a casa.
jueves, 21 de enero de 2016
Meterse en medio de cualquier cosa
es empezar a desintegrarla.
Por eso la poesía,
el hombre.
Todo, pienso a veces,
tiene el destino de la Nada.
No lo sabemos, está claro,
por eso emprendemos el Viaje
hacia el centro del Amor
del Mal
de la Palabra
de cualquier luz que se nos presenta diáfana,
certera,
incorruptible
(buscamos, infantiles, la pureza,
lo inmutable; algo que, por fin,
permanezca en si mismo,
que resulte aprehensible final, cabalmente)
Pero basta apenas esa voluntad de comprender
de habitar lo cierto
para que el mecanismo se active:
(adentrarse es romper la línea,
desfragmentar el límite,
hacer saltar a golpe de sangre
-mazas enormes, los segundos vivos-
los cascarones de tinta pintados, falaces,
que separan los opuestos),
y terminemos, al tiempo,
mirándonos en las manos desnudas
los jirones fantasmagóricos de aquello que
alguna vez
juzgamos -quisimos conjeturar- cierto.
De tanto humo que se disipa
sospecho
algún dia, en algún momento,
-también prístino, también implosivo-
terminaremos por darnos cuenta
de que nuestras manos
son algo que es Nada
Que somos algo, en fin,
que es significado
y no palabra;
que es apenas silencio
y quietud
y muerte
(y que así y sólo así,
somos lo Vivo, lo vibrante,
el sonido que nos nombra )
miércoles, 20 de enero de 2016
Sucedáneos
No se sufre por amor
Se sufre por ego
por orgullo
por propiedad
por egoísmo
por soberbia
por ilusión de eternidad
por necedad
Pero nunca por amor
viernes, 15 de enero de 2016
Tan densa que las luces del coche pujan para atravesarla. Nacemos a cada metro, pero el parto no acaba nunca. La niebla es el mundo.
Subimos circularmente; la montaña se me figura un laberinto cretense, una torre de Babel. Suena la música, él canta. Yo canto con él pero algo en mi calla, algo en mi busca, algo espera. Apenas las líneas blancas de la carretera nos guían.
Él acelera y a mi no me apetece decirle que baje la velocidad. Yo quiero ver. Yo quiero. Pero la niebla. La niebla sale del centro de la tierra.
jueves, 14 de enero de 2016
"Besar la cabeza del toro. Soy el toro monstruoso, húmedo, con barro pegado a los pelos gruesos y duros como espinas pero a la vez suaves, dóciles. Besar la cabeza del toro y, como en el cuento de Tabucci, construirle con cera y plumas unas alas para que vuele hacia la luna. Ser Dédalo y ser el toro. Habitar el laberinto construido y estar perdido; desesperarse y recordar, en la propia presencia, cómo salir. Recordar viéndonos a nosotros mismos, viendo nuestra monstruosidad. Besar la cabeza del toro. Eso debe ser el amor", pienso en la oscuridad, antes de dormir
Todo se pierde y yo necesito hablarte porque tengo la sensación de que hay cosas que podés entender. Todo se pierde y vos decís, vos dijiste que no sabemos cómo. Y yo si sé, o creo que sé, pero no importa. No importa. Lo único que importa es poder hablar de eso, o no hablar pero saber, o no saber pero que exista la posibilidad de que plantearlo tenga sentido y sea puente y diga algo distinto de lo que dicen las palabras, que constituya un puente entre todo eso que sos y que se lo pregunta y todo eso que soy que también, porque entonces, entonces, recién entonces las cosas cobran sentido: porque hay algo que es, que sos, que soy, que puede preguntarse o dolerse o desesperarse por esas cosas. Entonces lo que nos mata también nos hace nacer; entonces la muerte no existe más que como un signo de Vida.
martes, 12 de enero de 2016
Soledad
Es tierra helada;
la escarcha constante
oculta la fertilidad
Los fiordos escarpados, filosos,
la vuelven inaccesible
Dentro, la vida se abre paso
en criaturas de piel tibia
adaptadas al viento gélido
La rodea el peligro
y guarda en si tumbas
de niños soldados que murieron
con miedo y dolor
con desconcierto y hambre
con desidia de hombres lejanos.
Es una isla. Llevo su nombre.
Me obnubila la posibilidad del espejo
lunes, 11 de enero de 2016
Como con casi todo, me pasa con la soledad: nunca sé si sola es el único modo en que sé estar, o todo lo contrario.
Mi conquista y mi derrota me tienen como única linde.
Hipnotizada por el suave fluir de los copos en la ventana, de pronto me encuentro pensando que la nieve es lluvia que juega; es lluvia rebelde que quiere volar y vuela.
Me imagino a los copos divertidos, muertos de risa, como niños o adultos sabios, dejándose ir en el viento: no importa más nada; no piensan en la muerte ni en los por qué. Disfrutan, sencillamente.
En ráfagas bailan las estrellas suaves, perfectas, efímeras, desde mi ventana
H
A veces tengo esta sensación
-esta sospecha-
de que llevo dentro una fuerza que
de liberarse
haría explotar el Mundo
domingo, 10 de enero de 2016
A veces me parece que sos una canción
que he aprendido y he olvidado.
Me suenan familiares los acordes;
algo remueven las palabras que has pronunciado,
pero no sé qué.
Imposible de asir, el sonido me ronda
Hay días en que lo espanto como a moscas
Otros días, los más, lo dejo atravesame para saberte;
para saber asi -o intentarlo- qué notas
venidas de dónde
con qué instrumentos se hace tu carne
que luego es palabra
que luego es tibieza o melodía o hálito.
Quiero cantarte.
sábado, 9 de enero de 2016
Tenés que entender que miro las raíces, o las invento. En cualquier caso, que las busco. Que las adivino, las intuyo, las sospecho, las olfateo, me las meto en la boca y las deshago tibiamente, con gesto de intriga, temerariamente curiosa.
Tenés que entender que vos decís algo y yo paso días investigando, preguntándome casi involuntariamente la historia de esa expresión: por qué antes la escribías separada y ahora junta, si evoca o no lo mismo que evocaba la primera vez que la usaste, si es un símbolo de aquéllo que tampoco sé bien qué era, si vendrá de alguna canción o de un poema o de una idea que te acompaña desde hace mucho y sólo vos sabés qué invoca o nada, absolutamente nada de eso sucede...
Vos decís una palabra o hacés un gesto y eso cae en el papel y yo lo cojo y le cuelga un hilo vivo que cae en la ceguera blanca del papel, en la luz plana del hecho; un hilo que late y que se hunde en lo profundo y no puedo evitar querer tocar, sentir entre los dedos la fibra que palpita ahi, en lo hondo de eso que es apenas un par de letras aparentemente inocentes o un movimiento de los músculos de la carne que un día morirá
Tenés que entender que nada me resulta accesorio ni accidental, ni siquiera casual: todo es flor y fruto de tantas cosas, y a mi me envuelve el aroma y me empapa el zumo pero busco la raíz, siempre. Siempre.
Yo quiero saber qué se dice con las palabras que se dicen.
Yo quiero saber qué hay detrás de lo que hay.
Yo quiero verte, realmente.
que he renegado de la certeza
en sus muchas formas;
que he roto templos sagrados
con la frente desnuda
Yo que me he regocijado
en el imbécil placer de creerme una verdad
a fuerza de búsqueda
Yo,
la lógica, la científica, la racional,
la ingenua, la creyente, la apóstata,
la irracional, la mística , la dogmática
Yo,
que estuve tentada de creer en la magia
como algo que no sucede a diario, a cada segundo;
que a cada rato me olvido
de que los dualismos son el cristal
del pececito de Chéjov en Rayuela
Yo,
que suelo hacer equilibrio
entre la ilusión y la realidad
sin saber nunca qué es cada cosa
Yo,
que he escapado cobarde,
constantemente,
de lo que no podía controlar,
hoy me desperté pensando
"debes amar el Misterio"
viernes, 8 de enero de 2016
jueves, 7 de enero de 2016
Él me preguntó por qué "EN su luz" en lugar de "CON su luz". No supe explicárselo, pero era eso. Era eso y no otra cosa lo que queria decir. "En", porque en la luz se puede estar; porque veía el resplandor de la cúpula sobre la que yo escribía transfigurarse y hacer visible de ese modo el camino para el personaje que hacia ella caminaba, y era eso, eso lo que yo decía, lo que yo veía al escribir, no otra cosa.
Habrá (hay) gente que sepa usar las palabras para decir lo que quiere decir. Yo apenas sé insinuarlo
Más tarde lo vi claro; nos vi. "Las palabras y yo estamos hechas de la misma contradicción ", escribí un día...
Me gusta cuando ambas aparecemos desnudas una frente a la otra. Siempre me sorprende, tal vez por eso me guste: de pronto estamos ahi, en el medio de cualquier cafetería, de cualquier charla, de cualquier silencio. La veo erguirse, sutilmente poderosa, como todas las cosas que son en si mismas. Me mira nueva; sabe que recién ha nacido y sabe, a la vez, que existe desde siempre.
Nos miramos con curiosidad; nos tensamos en algo que no es una danza ni una lucha ni nada que conozca. Nos medimos, nos trenzamos; su piel desnuda y la mía hacen contacto, se rompen, se funden, se acarician. Forcejeamos algo pero no para vencer, mas bien para conocernos, para saber de qué estamos hechas.
De pronto, el movimiento cesa (algo ha ocupado el lugar que merecía, que le cabía desde un espacio desconocido pero presente), y yo tengo una palabra.
martes, 5 de enero de 2016
Porque la imagen, la imagen también resume, también destila mundos, también es un núcleo escondido del que emana bosques de sentidos. Como las palabras con las que las nombramos, como los hombres, como todo. Todo lo que existe es un pequeño Aleph. Cada cosa del mundo encierra los mundos posibles, el trabajo hecho, las estaciones del tiempo, la sangre del labrador, la luz con la que un abad leía en el siglo XII...todo es, a la vez, lo que ha sido necesario para que eso sea.
No es nada original, lo se, pero es lo que me encuentro pensando mientras miro caer la luz de la mañana sobre la madera de la estantería con libros delante del pino nevado del ventana y mido la distancia. La distancia de la imagen, la distancia entre las palabras que nombran la imagen, la distancia entre la imagen y la palabra y asi, la distancia entre todo eso y la mesa y yo y el cenicero y todo. De golpe, todo. Cada segundo es una supernova
que me lleva constantemente hasta la orilla en que te invento
me arrastra
me rompe
me vence
Estoy cansada de resistir
Agotada
Y entonces quiero llamarte
llamarte apenas
y pedirte que, por favor,
me leas un cuento
Que me des
aunque no entiendas por qué
el consuelo de tu voz
lunes, 4 de enero de 2016
Despertarme y dudar por un segundo si me quedé sorda, porque no escucho el viento. Entender. Abrir la cortina de la habitación y ver el mundo mullido.
Empezar el dia oyéndome decir "el silencio de la nieve también es blanco". Sonreírle a los copos del cristal.
domingo, 3 de enero de 2016
y reinaugurar el mundo
Reírse después de todo
De verdad
Con ganas
Reírse hasta no ver
Reírse, ahogarse en risa
Gorjeos de pájaros recién nacidos
Plumas mojadas de sonido húmedo
nutricio
vivo
Reírse
y no "volver a reírse "
Reírse de nuevo
y no nuevamente
Reírse con la boca llena
de presente
darse cuenta
Entonces,
(si cada cosa que sucede repica incansablemente en si misma, si cada segundo de la linea de tiempo tiene trisimensionalidad y se hunde en lo profundo en lugar de seguir a lo largo o a lo ancho)
Entonces, la eternidad existe.
Cada segundo es eterno