A veces me parece que sos una canción
que he aprendido y he olvidado.
Me suenan familiares los acordes;
algo remueven las palabras que has pronunciado,
pero no sé qué.
Imposible de asir, el sonido me ronda
Hay días en que lo espanto como a moscas
Otros días, los más, lo dejo atravesame para saberte;
para saber asi -o intentarlo- qué notas
venidas de dónde
con qué instrumentos se hace tu carne
que luego es palabra
que luego es tibieza o melodía o hálito.
Quiero cantarte.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 10 de enero de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario