Todo se pierde y yo necesito hablarte porque tengo la sensación de que hay cosas que podés entender. Todo se pierde y vos decís, vos dijiste que no sabemos cómo. Y yo si sé, o creo que sé, pero no importa. No importa. Lo único que importa es poder hablar de eso, o no hablar pero saber, o no saber pero que exista la posibilidad de que plantearlo tenga sentido y sea puente y diga algo distinto de lo que dicen las palabras, que constituya un puente entre todo eso que sos y que se lo pregunta y todo eso que soy que también, porque entonces, entonces, recién entonces las cosas cobran sentido: porque hay algo que es, que sos, que soy, que puede preguntarse o dolerse o desesperarse por esas cosas. Entonces lo que nos mata también nos hace nacer; entonces la muerte no existe más que como un signo de Vida.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
jueves, 14 de enero de 2016
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Caras del poliedro,
Desde las sombras de terciopelo bordó
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