martes, 30 de junio de 2015

Había ese milagro de decirme. De ser la palabra cabal que me define, de no ocultarte nada. De traspasar incluso mis miserias, mis podredumbres; de ponerlas sangrando a tus pies para que las mires conmigo. De llorar de alegría mirándote a los ojos. De no temer, o de que no importara hacerlo. De saber que lo que teníamos entre las manos (entre las tuyas y las mías ) valía más, infinitamente más que los pudores, los temores, la historia, las posibilidades, el tiempo.
Cómo hicimos, mierda. Cómo hicimos para arruinar semejante milagro?

Me adentro en la niebla espesa, física. Niebla araña que se deshace de pronto y en patas peludas, largas, finísimas convierte sus jirones. Araña que me abre el pecho y anida alli, segura de su lugar, de su circunstancia, de su ruina y la mía.
He de ahogarla. En algún momento lloveré.

lunes, 29 de junio de 2015

Cocino. El calor de la bandeja del horno abre una llaga en la piel de mi mano derecha. Luego de unas horas, no sé en qué momento, la piel quemada se desprende. El ardor me hace dar cuenta. Torpe, lamo -lento, con costumbre animal- la herida. La lengua, impregnada de la sal de la cena que preparo ahora, aumenta el ardor.
Como un recuerdo.

"Puedo con todas las soledades, menos con la tuya. Cuando vos me dejás sola, me deshago", le dije. Creo que tampoco eso lo entendió nunca. Por eso no se dio cuenta de que no me fui. De que estaba tan deshecha que cuando me fui, ya no era yo.

Contra la palidez de la luz del otro lado de la cortina, las virutas del humo que se desprende del cigarro parecen amarillas. El alquitrán, tal vez, o un juego de las sombras. Las miro deshacerse lentas, absorta, lamidas por el aire, comidas por el vacío, despedazadas por la entropía. Por alguna razón, pienso en la muerte. Y luego, en la música.

Dejaré de buscarte, lo prometo.
En algún momento, como todo,
también mi sed de vos
se apagará.

domingo, 28 de junio de 2015

Después de haberme leído deberías saber
que en el único lugar donde podrás encontrarme
                 es en el tacto.
El único otro lugar
donde no miento.



Dopada con tiempo
Borracha de vapor
de humo, de sueño
Rota de latir
Mis manos aún se estiran
buscándote.
Pero nada existe
fuera de este segundo
Ni siquiera mi deseo
de tocarte
de descansar un poco en vos
O de hacerme pedazos
-por fin-
contra tu boca.
Soy el agua que refleja
lo eternamente efímero
e irrepetible.



sábado, 27 de junio de 2015

Dibujar acaso una serpiente
Dibujarle los ojos, los dientes, las escamas
Poner especial atención a los patrones
geométricos, exactos de su alma
Dejarse ir en el lánguido recelo
de hacer de su extensión una suerte de callada
ronca, dadivosa, oblicua,
funesta mueca de nuestra mirada
Abrirle las fauces ya de tinta
Ya sedientas de carne, ya bravas
Internarse entonces en la breve
inexistente, abrasadora fe
de su hondonada.

Estás aquí, presente
vagando entre papeles, luces y palabras
En este silencio húmedo, abierto, turgente
En esta soledad atestada de fantasmas.

Por el intersticio
entre las palabras
(ese hálito fugaz
la aspiración breve
los ojos que refulgen,
secretos)
se escapa el sentido.
La cohesión es apenas
una carambola.
La coherencia tiene violetas
las sienes.


En el abrazo
En la tibieza cierta
En la nube que se desgaja
En lo quieto del centro
de felpa
de la flor al costado de la ruta
En el movimiento
lento
de la luciérnaga en el aire:
Descansar.

jueves, 25 de junio de 2015

Te escribo sin que lo sepas
como nadie lo sabe nunca, es cierto
pero
aún más
Porque a vos
ni yo sé que te escribo:
es alguien más
es otra
la que en mi sangre
en mi poesía
te llama.

Ella se esconde detrás de mi
Detrás del Yo
que no existe.
Transparente, aparente, imposible;
me pregunto -quién?-
si existe lo que detrás de la nada
se esconde
y no se ve.

Habrán siempre magnolios abiertos
Pulposas, suntuosas, ubérrimas, obscenas
las claras de la noche te erizarán las sienes
Sabrás, acaso, alguna cosa
-siempre se sabe, ya ves, lo que no importa-
y todas las plumas grises del sol
cegarán de niebla lo presente
En cambio habrá un segundo
un trasfondo
un abismo
en que la Nada te lama los pies
como un perro herido, moribundo
que tiene en el fondo la rabia honda
maloliente
mortal
de un secreto nunca dicho y
acaso
siempre presente:
No habrá ya dónde esconderse.
Nadie vendrá a rescatarte
nunca
de lo perdido.

miércoles, 24 de junio de 2015

Tienen mil garras diminutas, filosas, curvas, cubiertas de cuero cuarteado, blando, suave. Me arañan la piel desde adentro,  todo el tiempo,  todo el tiempo. A veces algunas, a veces todas juntas,  en una bacabal lenta, paciente.
Algún día,  lo sé,  me van a romper.
De mi interior sólo saldrán palabras, como ríos de escarabajos. 


Un pájaro blanco
grácil
ágil
dócil
a las manos del viento
se entrega.
El curso de agua
pleno
lleno
en su seno
le devuelve su imagen
bajo las alas.

La lluvia que cae
no calla.
Encallecen el aire
las gotas
Cayó por asalto
la noche

Creo que sólo sé sentir.
No hay nada más que sepa hacer realmente.



domingo, 21 de junio de 2015

Temer horrible
visceral
egoístamente
el día en que no estés.
Saber que morirá ese día
parte de mi alma;
irrecuperable ya
desde ya
desde que no te miro
a los ojos
ni siento el aroma de tu piel
en la ropa para lavar
o en mi piel
(desde antes de estar
tan absurda
porfiada
puta y coherentemente
separados)

Día del padre

Debo de haberte amado realmente, pienso de pronto, cuando pasa un día más de protocolo, de calendario, de esos que no importan cuando se tiene con quien celebrarlos pero asesinan en soledad, y con alivio
casi con agradecimiento
pienso "por lo menos no tiene que sufrirlo"

jueves, 4 de junio de 2015

Decir

Esa noche de la revelación, del ridículo y el dolor; del hemisferio norte y los patios con luna. De  costrines, de horas de alfombra, recuerdos y novedades. De silencios, de susurros, de oscuridad, campanadas y rocío que unen.
Esa noche me sentí más real de lo que me había sentido en mucho tiempo.