Tienen mil garras diminutas, filosas, curvas, cubiertas de cuero cuarteado, blando, suave. Me arañan la piel desde adentro, todo el tiempo, todo el tiempo. A veces algunas, a veces todas juntas, en una bacabal lenta, paciente.
Algún día, lo sé, me van a romper.
De mi interior sólo saldrán palabras, como ríos de escarabajos.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
miércoles, 24 de junio de 2015
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