Temer horrible
visceral
egoístamente
el día en que no estés.
Saber que morirá ese día
parte de mi alma;
irrecuperable ya
desde ya
desde que no te miro
a los ojos
ni siento el aroma de tu piel
en la ropa para lavar
o en mi piel
(desde antes de estar
tan absurda
porfiada
puta y coherentemente
separados)
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