"Puedo con todas las soledades, menos con la tuya. Cuando vos me dejás sola, me deshago", le dije. Creo que tampoco eso lo entendió nunca. Por eso no se dio cuenta de que no me fui. De que estaba tan deshecha que cuando me fui, ya no era yo.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
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