Dopada con tiempo
Borracha de vapor
de humo, de sueño
Rota de latir
Mis manos aún se estiran
buscándote.
Pero nada existe
fuera de este segundo
Ni siquiera mi deseo
de tocarte
de descansar un poco en vos
O de hacerme pedazos
-por fin-
contra tu boca.
Soy el agua que refleja
lo eternamente efímero
e irrepetible.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 28 de junio de 2015
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