Francamente, a mi me asombra. No lo entiendo, de verdad. Para mi que me falta un cromosoma o me sobran células o mi madre se hacía gargaras de lejía cuando estaba embarazada de mi. En serio.
Me siento en el sofá y miro la luz atravesar la niebla y refulgir sobre el aire e iluminar mis manos y entonces siento en el cuerpo todo esto que siento y me da la sensación de que no aguanto, de que me voy a romper, de que soy un globo al que le insuflan aire y aire y más aire y que va a explotar, no hay otra opción.
Y entre respiración y respiración, a duras penas, alcanzo a pensar: cómo hacen, dios mio?cómo hace el resto de la gente para vivir; para aguantar tanto, tantísimo a cada segundo?. Yo quiero que alguien me diga; yo necesito saber.
Porque no soy yo. No puedo ser yo solamente.
No se puede sentir tanto.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 31 de enero de 2016
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