La nieve cae lenta, errática pero armónicamente. Oigo caer despacio el agua del termo sobre la yerba verde. Hay quietud y silencio; sonrío casi tiernamente.
Hipnotizada por el suave fluir de los copos en la ventana, de pronto me encuentro pensando que la nieve es lluvia que juega; es lluvia rebelde que quiere volar y vuela.
Me imagino a los copos divertidos, muertos de risa, como niños o adultos sabios, dejándose ir en el viento: no importa más nada; no piensan en la muerte ni en los por qué. Disfrutan, sencillamente.
En ráfagas bailan las estrellas suaves, perfectas, efímeras, desde mi ventana
Hipnotizada por el suave fluir de los copos en la ventana, de pronto me encuentro pensando que la nieve es lluvia que juega; es lluvia rebelde que quiere volar y vuela.
Me imagino a los copos divertidos, muertos de risa, como niños o adultos sabios, dejándose ir en el viento: no importa más nada; no piensan en la muerte ni en los por qué. Disfrutan, sencillamente.
En ráfagas bailan las estrellas suaves, perfectas, efímeras, desde mi ventana
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