miércoles, 15 de abril de 2015

Escribir, así como hablar, es traducir. Objetivar, en el sentido de crear objetos, significar. Utilizar símbolos, objetos, de algún modo, que evoquen, señalen,  hagan material un sentido, una sensación,  una idea. Una imagen,  sobre todo.  Y una emoción.
Suena platónico,  lo sé.  Pero no dejo de pensarlo: las palabras no son más que objetos con los que señalamos el aire.



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