La sangre tiene sombras de terciopelo bordó. La sangre es el telón del teatro.
La sangre, caliente. La sangre, con sabor a metal en la boca.
La sangre, líquido que fluye, la sangre en movimiento que da vida, la sangre que se estanca cuando muere y da la muerte. La sangre que sólo sirve cuando se mueve.
La sangre que enferma y se equilibra. Que colorea la piel y calienta los músculos.
La sangre, cuya ausencia gangrena, azula, enfría, mata.
Sangre que alguna vez escribí que me llevaba hasta vos.
Sangre que dice hoy, una vez más —la última— que no seré cuna, que nunca jamás pariré a tus hijos.
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