Has tenido de mi
todo lo que soy:
hasta lo que finjo ser
te ha sido entregado
Lo que ignoro
lo que sueño
lo que temo
lo que imagino y nunca digo
lo que digo sin imaginar
Mis terrores
mis afanes
mis miedos crudos, crudísimos
en los que se me cuece el alma
Te he dado mis máscaras:
las he pulverizado ante tus ojos
y he condimentado con éllas
nuestra comida.
Desnuda, he bailado para vos
untada de aceite y sangre
He llorado
he gritado
me he derramado entre tus manos;
he cantado, también
canciones de cuna para los hijos
que no tuvimos.
De todo eso he muerto.
Esta que soy hoy
ésta que soy, sin vos
—después de vos
después de mi—:
a ésta ya no tenés acceso.
Ésta ya no es
nadie
que conozcas
que intuyas
que vayas a adivinar
alguna vez
en tu recuerdo.
Seré ya por siempre
una palabra de un idioma
ya extinto;
una ofrenda muda
en el altar de un dios muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario