El autobús discurre a la orilla del mar. En el agua tintinean los destellos de un sol tibio, tierno, de primeros de primavera. La alegría de los días de vacaciones, la breve liberación del yugo y el enfrentamiento con el ridículo tiempo de respirar se apodera de la gente que, aliviada, casi feliz, merodea por la arena y la rambla tan europea, llena de palmeras, esculturas y cemento de diseño.
Desde el autobús diviso una gaviota; me engancho a sus patas recogidas. Desde allí veo a un surfista recortado sobre el brillo del sol en el agua. Recuerdo de pronto aquel vídeo que tanto me gusta de aquella canción que tanto me gusta de Cat Power, "I found a reason". Sin darme cuenta comienzo a tararearla mientras lo miro doblarse, hábil, sobre el sol.
Ésta, la postal de ensueño de mis grises días de oficina en Baires. Quién hubiera dicho que algún día sería verdad; andaría de normal en un autobús por la costa, que viviría cerca del agua, finalmente, como siempre soñé?.
" What cames is better than what came before", dice la canción, digo yo, mientras.
Ahí se corta el ritmo. La imagen. El surfista. La gaviota. Ahí, en ese pensamiento que sigue a ese verso, en ese dolor: ni siquiera ésto hubiera elegido si hubiera podido elegirte. Si me hubieras elegido vos también.
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