Cuánto tiempo. Cuánto tiempo me fue necesario para llegar a este ahora. Cuanto tiempo y cada segundo, cada uno, imprescindible. Para llegar a éste ahora donde puedo mirar el dolor con los ojos bien abiertos, y dolerme. Dolerme sin pestañear. Dolerme con justicia, sin asco, sin desesperación; dolerme de todo, de tanto. Sin pensar, sin justificar, sin intentar explicar.
Dolerme. Ser dolor.
Y detrás de todo, ser calma.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 3 de julio de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario