-Estaba muy bien, su cuento: era una isla en la que sólo habían mariposas. Eran los únicos seres vivos aparte de los hombres. Eran conmovedoramente bellas; lo más hermoso que cualquiera pudiera imaginarse...y eran también el único alimento disponible
-Bueno...tiene sentido. Lo que hace terrible a la espina de la rosa es justamente su fragilidad. La capacidad de que te lastime algo tan bello. Que te haga daño la esquina de metal herrumbrada de un hacha no tiene mayor importancia. Es lo otro lo que jode.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
sábado, 16 de julio de 2016
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