viernes, 1 de julio de 2016

A veces hay un centro que es de viento azul. Voy en el coche mirando distraidamente por la ventana y la niebla y lo siento. Es azul muy oscuro y es de viento. No es que haya viento: es viento. Y allí, en el viento, sólo hay calma.
No sabría precisar dónde está. No sé si lo veo o lo siento, si lo vislumbro más allá o más acá de las cosas y las palabras. Sé que se me aparece; se que llegó ahí o no llego sino que lo veo como en otra dimensión del tiempo y el espacio, como si pudiera desdoblarme y estuviera tan allí como aquí, tan aquí como allí.
Y sé que allí sólo hay calma. Sé que allí nada importa porque importa todo, porque nada es distinto de lo que es.
Sé que allí sólo hay viento que es, viento que no dice de ninguna otra manera que limitándose a ser, que todo es como tiene que ser, que todo está en calma.

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