Recostada en la cama, la miro con curiosidad. La ubicación geográfica es una cosa muy extraña. No sé qué hace mi rodilla derecha aquí, recortándose insensatamente contra el fondo de madera de la habitación, cuando claramente quedaría mucho mejor al lado de tus costillas izquierdas, por ejemplo. Y mi rodilla izquierda, sin duda alguna, flanquenado tu costado derecho, por una mera cuestión de simetría, nada más.
Esto de que las rodillas no tengan sentido estético y/o de correcta ubicación geográfica es claramente un problema.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
lunes, 18 de julio de 2016
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