Los veo gritarles por la ventana a los cuidadores. Tiene 13 o 14 años, no más. Los cuidadores apenas 10 o 15 más.
Les gritan y se asoman. Les gritan alegres y yo, como un relámpago, me doy cuenta de que tienen la misma edad que Adrián, y yo que éllos.
Adrián, preceptor de un colegio católico de Buenos Aires .
Adrián de voz suave y ojos azules; Adrián, psicólogo, Adrián grave y sereno y tan joven entonces,aunque a mi me pareciera tan grande de edad y a la vez tan inocente, tan llano.
Adrián que un día me dijo "es que vos tenes dos varas para medir las cosas: una para los demás y la otra para vos misma. Y la tuya es demasiado larga".
Adrián a quien un día, cuando quiso hablar conmigo porque me veía rara, le dije "me importa un carajo que sea 'pecado': yo lo que quiero es que esté bien"
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
miércoles, 20 de julio de 2016
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