A veces quisiera clavame las uñas en el nacimiento del pelo en la frente y tirar hacia abajo. Tirar, arrancarme con paciencia la piel y los ojos, las manos, los huesos, las uñas, el abdomen, las rodillas, la carne, la sangre, los huesos hasta el último. Tirar. Ni con asco, ni con furia, ni con dolor. Con paciencia, apenas.
Nadie quiere ser nada más lo que Es?A nadie más le desespera esto que parece que somos y que tenemos que vivir aparentando que somos como si importara?. Las costumbres, los gestos, los placeres, los dolores, las preferencias, los deseos, los planes, las dudas, el protocolo, las ceremonias, los gustos, los estados de ánimo, las certezas, las sospechas, los cambios...Tirar.
Yo a veces pienso que quiero dejar de ser. Sin embargo otros días pienso que lo que quiero es dejar de no ser. Que quiero ser lo que soy. Que quiero ser electricidad.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 10 de julio de 2016
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