No creas de mí nada estático, cierto, inmutable; no soy algo que pueda ser dicho. Soy una palabra: cobro sentido dependiendo del contexto, del momento, de quién la lea o la nombre o la calle.
Por eso no soy nada y, a la vez, soy el único modo en que se puede habitar el mundo de los hombres.
Hay un más allá, en mi, o todos, pero es inaprensible. El significado sólo a través de los trazos puede atisbarse, pero no es éllos, ni la vibración de la voz que me nombra, ni nada que pueda aprehenderse realmente mas que en las oscuras y frescas galerías del absoluto Silencio.
Por eso no soy nada y, a la vez, soy el único modo en que se puede habitar el mundo de los hombres.
Hay un más allá, en mi, o todos, pero es inaprensible. El significado sólo a través de los trazos puede atisbarse, pero no es éllos, ni la vibración de la voz que me nombra, ni nada que pueda aprehenderse realmente mas que en las oscuras y frescas galerías del absoluto Silencio.
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