Ahora estás ovillando la madeja que luego has de tener que desenredar.
Hay gente que se pasa toda la vida sin darse cuenta de que la madeja existe siquiera.
Vos, mi amor, me vas a tener a mí como ejemplo. Malo o bueno, da lo mismo. Pero ejemplo, prueba, muestra de algo; fragmento ínfimo del poliedro que vas a tener que armar para conocer lo infinito. Ejemplo de que se puede ver el hilo y las propias manos; el movimiento, la tensión, el hambre. Ejemplo de que no hay más dolor o mas alegría que la que somos capaces de producirnos.
Ejemplo de que la única tarea que vale realmente la pena es la de -como me decía ella anoche - aprender a ser quienes somos.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
martes, 21 de junio de 2016
Niño
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