Me estoy durmiendo y me encuentro pensando en que "naive" me gusta porque es una palabra que, al pronunciarla, me trae la imagen que me evoca: los dientes superiores rozan apenas el labio inferior y el aire que escapa suavemente quiere ser una "f" pero no llega; hay una levedad, un algo etéreo, casi fantasmagórico o mágico, evanescente.
Castellanizada en cambio se hace contundente, dura, cortante : esa "f" final cierra la puerta, rompe el vuelo...
"Así, claro, resulta difícil decir una simple frase sin tardar tres horas"
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 12 de junio de 2016
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