domingo, 12 de junio de 2016

Me estoy durmiendo y me encuentro pensando en que "naive" me gusta porque es una palabra que, al pronunciarla, me trae la imagen que me evoca: los dientes superiores rozan apenas el labio inferior y el aire que escapa suavemente quiere ser una "f" pero no llega; hay una levedad, un algo etéreo, casi fantasmagórico o mágico,  evanescente.
Castellanizada en cambio se hace contundente, dura, cortante : esa "f" final cierra la puerta, rompe el vuelo...
"Así, claro, resulta difícil decir una simple frase sin tardar tres horas"

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