Estar loco es la cosa más simple del mundo: basta vivir en el mundo de los hombres.
Aquí, en cambio, sentada en el viento y el pasto de una inmensidad perdida al sol con la hierba que se mece sin esfuerzo ni pretensión. Aquí donde nadie sabe dónde estoy, donde no tengo que ser nada distinto de lo que soy, aquí donde no hay juicios ni miradas ni interpretaciones ni intenciones ni expectativas ni supuestos que cumplir o no, donde no hay decisiones, aquí...aquí resulta fácil respirar como si se sonriera, sonreír como si se respirara...
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
miércoles, 29 de junio de 2016
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