Es que usamos mal el lenguaje; ese es el problema. Uno no debería decir nunca, ni pensar siquiera, que el otro "es" (bueno, malo, dulce, inteligente, imbecil, valiente, amarillo).
Me acuerdo de pronto de aquel día, hace ya muchos años, en que discutíamos y ella me dijo maravillosamente "estás siendo necia".
Qué felicidad me produjo aquello entonces, aunque en principio no entendiera bien por qué.
Esa. Esa es la manera.
Esa, y que me lo dijera, como lo hizo, desde el amor.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
sábado, 11 de junio de 2016
Etiquetas:
A dos centímetros de profundidad,
Amigos,
Sobre las palabras
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario