"Es que tú no tiene ojos: tienes microscopios!", me dice él, tan querido, riendo, después de que nos contamos lo nimio, lo importante en todo este tiempo sin vernos
Yo me sonrío ahora pensándolo, porque se me viene a la cabeza esa tarde en que la migraña me tumbó y él apareció a las horas, silencioso, abrió la puerta de mi habitación, susurró apenas en la oscuridad "soy yo, mi niña. Duerme" y se llevó mi ropa para lavarla sin decirme una palabra más.
Sí: microscopios. Porque yo veo su grandeza en esas pequeñas cosas.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
sábado, 4 de junio de 2016
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