Volver a ponerse un vestido
El sol en los hombros
La comida que humea en la brisa
El vino abierto y claro
Las sillas que se cargan mientras se habla
andando sobre el verde húmedo
El pasto al costado de los pies
Los perros echados bajo las piernas
La mesa bajo la sombra del árbol
Las alabanzas y las risas
para con los chefs
Y el tiempo, todo el tiempo
para respirar despacio
y llenar el pecho
de tanta dulce, luminosa sencillez
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
jueves, 23 de junio de 2016
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