A veces las junto todas: la niña buena, la pobrecita, la inteligente, la soberbia, la cariñosa, la hija de puta, la comprensiva, la intolerante, la loca, la buena escucha, la flexible, la cerrada, la indefensa, la perversa, la todopoderosa, la creativa, la cínica, la hedonista, la cada-cosa-en-su-lugar, la justa, la solitaria, la sorprendente, la detestable, la que entiende, la violenta, la responsable, la divertida, la madura, la simpática, la que no entiende, la infantil, la "más buena que Lassie atada", la fuerte, la rara, la inconmovible, la todomeimportaunamierda y todomeimportademadiaso; todas.
Meto todas mis máscaras en una bolsa de cuero gastado y las prendo fuego.
Entonces miro unos segundos -porque sólo unos segundos dura- el chisporroteo del fuego en el aire, y sólo queda un fluir en que voy siendo.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
lunes, 27 de junio de 2016
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