Es así: el tipo dice "basta", y no hay nada que hacerle. Aguanta, pobre: llevo semanas metiéndole mierda, dándole mazasos en todos los rincones, latigueándole la carne con cada pensamiento y cada oportunidad, pero su paciencia, como todo, tiene un límite.
Respirar. Tengo que acordarme de respirar.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
miércoles, 15 de junio de 2016
Cuerpo
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