Mi cuerpo es un cuerpo. A veces los miro mirarlo por la calle o detrás de la barra con ojos que son manos y me dan ganas de regalárselos así, sin más: "esto es lo que querés? Tomá, pasalo bien"; como un niño que ansía una tapita de coca cola que está en el suelo. Es un cuerpo. Son tetas y ojos y pelos y huesos y la textura de una piel. Qué puede tener de interesante eso per se?. No lo entiendo. Nunca conseguí hacerlo y, mientras más tiempo pasa, menos lo hago.
Qué les atrae de alguien que no conocen ni quieren conocer?. Qué gracia puede tener acariciar una piel sin música, una piel que no sea más que piel y no la piel de alguien que ya no es "alguno"? .
No entiendo el deseo por la cosa, el deseo en sí. Es como repetir incansablemente "kruptung".
No entiendo la palabra sin significado.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
miércoles, 29 de junio de 2016
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