Antes
el filo era opaco
No era siquiera filo
pero la presión que ejercía sobre la carne
el canto desnudo
lo evidenciaba arma
Ahora, pienso de pronto
todas esas cosas que solía suponer
"solucionables" con el tiempo
(la timidez,
el legendario mal humor,
la extrañeza del todo,
una cierta crudeza elemental,
pongamos por caso)
muestran su brillo
su brillo filoso
impoluto
exacto
antes de abrirme la carne
en mis actos
Me transmuto herida
fundadora
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
viernes, 3 de junio de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario