Yo no quería a mi Ausencia.
No la quise.
La destripé tantas veces
frente a tus ojos de agua.
Por qué me hiciste conjurarla?
Por qué?.
Ahora que es reina y es desdicha, ahora,
ya no puedo matarla.
Se yergue en cada piedra,
en el huerto
Te acosa en los acordes
de guitarra
Me ofrenda a mi recuerdos muertos;
deja a mis pies mil palomas destrozadas
Yo le escupo las manos y ella ríe
Yo le arranco los ojos y ella canta
Quise salvarte de élla
(cuánto quise!)
Quise salvarme, salvándote
de su daga.
Pero ya nada hay que hacer,
todo está hecho.
Se pasea la regente en nuestra casa
Bastarda los colores que elegimos
Pisotea las palabras que aguardaban
lenta la hora del crepúsculo
cuando el fuego y la noche nos juntaban.
No habrá ya más memoria que el olvido
y la suave, amarga hiel
que de Élla emana.
No la quise.
La destripé tantas veces
frente a tus ojos de agua.
Por qué me hiciste conjurarla?
Por qué?.
Ahora que es reina y es desdicha, ahora,
ya no puedo matarla.
Se yergue en cada piedra,
en el huerto
Te acosa en los acordes
de guitarra
Me ofrenda a mi recuerdos muertos;
deja a mis pies mil palomas destrozadas
Yo le escupo las manos y ella ríe
Yo le arranco los ojos y ella canta
Quise salvarte de élla
(cuánto quise!)
Quise salvarme, salvándote
de su daga.
Pero ya nada hay que hacer,
todo está hecho.
Se pasea la regente en nuestra casa
Bastarda los colores que elegimos
Pisotea las palabras que aguardaban
lenta la hora del crepúsculo
cuando el fuego y la noche nos juntaban.
No habrá ya más memoria que el olvido
y la suave, amarga hiel
que de Élla emana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario