Si no soy mis emociones ni mis cosas
Mis gustos ni mis ascos
Mis pensamientos ni mi cuerpo
Mis relaciones ni mi soledad
Tal vez sea lo que percibe todo eso
Lo que lo interpreta
Un centro puro de percepción.
El resto no son más que modos de hacer física esa percepción.
Así, lo que percibo es interpretado dentro de los limites de lo que pienso. Lo que pienso se limita por lo que he aprendido. Lo aprendido a su vez pasa por el inevitable tamiz doble de la emoción y la práctica (aprehendemos realmente aquello que nos asegura de algún modo la supervivencia). Es de ese doble juego de donde nacen las decisiones, las prácticas cotidianas, ese falso concepto de una identidad. Una vez creado, el mecanismo se repite y se recrea incesantemente.
Todo se conecta, se entrelaza, se superpone.
Pero qué es ese centro puro de percepción, esa raíz encarnada, en si misma?
Ha de ser realmente importante: si cambio lo que percibo, cambia también lo que soy en el Mundo.
Mis gustos ni mis ascos
Mis pensamientos ni mi cuerpo
Mis relaciones ni mi soledad
Tal vez sea lo que percibe todo eso
Lo que lo interpreta
Un centro puro de percepción.
El resto no son más que modos de hacer física esa percepción.
Así, lo que percibo es interpretado dentro de los limites de lo que pienso. Lo que pienso se limita por lo que he aprendido. Lo aprendido a su vez pasa por el inevitable tamiz doble de la emoción y la práctica (aprehendemos realmente aquello que nos asegura de algún modo la supervivencia). Es de ese doble juego de donde nacen las decisiones, las prácticas cotidianas, ese falso concepto de una identidad. Una vez creado, el mecanismo se repite y se recrea incesantemente.
Todo se conecta, se entrelaza, se superpone.
Pero qué es ese centro puro de percepción, esa raíz encarnada, en si misma?
Ha de ser realmente importante: si cambio lo que percibo, cambia también lo que soy en el Mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario