viernes, 24 de julio de 2015

Seré olvidada. No habré existido como no existe para mi ahora el herrero diligente que hace 478 años se levantaba tal vez al alba para martiriar el hierro que sostendría el cartel de una panadería en que trabajaba la mujer que amaba secretamente y a la que jamás dijo una palabra.
Toda mi pasión, mis gustos, mis horrores, mis calmas, mis ideas, mi carne, mis disfraces, mis juegos, mis recuerdos, mis amores, mis desprecio, mis dolores serán quemados en la hoguera del Tiempo. Las cenizas de esto que soy sin remedio servirán tal vez para abonar insospechadamente la tierra en que otras manos (tan existentes entonces como las mías ahora) labrarán, paciencientes, inocentes, inexorablemente momentáneas, el circulo infinito de la Vida.





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