Porque en principio la leí en francés, y busqué lo que era y me pareció una palabra hermosa y sincrética. Por eso la uso sin castellanizar.
La uso y me divierte usarla (así como me divierte ahora responder una pregunta que jamás hiciste y que probablemente nunca te hayas hecho siquiera y qué importa si me da ésto, si es algo que hace brotar las palabras desde mi, si es un camino hacia lo que quiero decir, en fin, y me divierto transitándolo). También por eso. Porque cada vez que la uso algo en mi se ríe un poco, se divierte niñamente. Por eso uso la mayoría, en realidad, que parecen desencajadas. Porque escribir también es un modo de jugar, y uno cuando juega se inventa el mundo, danza en los círculos privados de la imaginación y el sentido, aunque por fuera sostenga un caballo de plástico rojo solamente.
Entonces "naive" viene a decir lo que dice pero también otras cosas. Dice mi risa y mi gusto por la música, dice pastel y dice que la traducción llegó luego y me gustó menos. Dice capricho y dice qué más da?. (Dice también lo mismo que la costumbre de no poner los signos de interrogación o exclamación al principio: no la copia pueril de una ortografía extranjera, sino el permiso propio de que la costumbre por mero capricho o vagancia prevalezcan sobre el deber. Y dicen la risa por esa secreta, inútil, lúdica forma de auto-rebeldía ). Dice la distancia entre las traducciones y la pregunta por ese espacio: dice que adaptar una palabra a un habla no es traducir, y entonces dice también una queja, en su vertiente más seria pero menos importante.
Pero sobre todo, dice que me gusta más. Dice que el lenguaje es siempre privado porque lo que se dice realmente con las palabras que elegimos tiene un correlato interno tan presente que sólo aquellos que conocen nuestra intimidad mas allá de las palabras pueden leer lo que uno dice realmente con éllas. Porque siempre hay un trasfondo, siempre: siempre hay un "saber qué" exactamente que es definitivamente interno, pulsión, música, un algo inaprensible que sólo se capta a través de los signos pero que no es el signo.
Para escribir, en definitiva, soy bastante caprichosa, a veces
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
jueves, 1 de octubre de 2015
Naive
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