A veces me olvido de esto de ser uno mismo
tan envuelta, yo, en mis espirales cíclicas
Y quisiera arrancarme los brazos para dártelos
Y hacerte una almohada con la ondulación de mi pelo
Sacar de a una las notas de mi voz
y mandártelas en un paquete verde lleno de palomas
Quisiera defenestrar toda mi carne
todo mi tiempo, toda mi vida, todo mi todo
toda esta humanidad que dejó de serte suave
Deshacerla para devolverte lo perdido
Deshacerla por que la odio porque te lastima
Como he odiado todo lo que te hacía daño
cada vez
Incluso a vos mismo.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
sábado, 3 de octubre de 2015
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