Recién ahora empiezo a echarte de menos. Ahora, que el tiempo ha calmado la ira, que el dolor ha ido, como todo, perdiendo la fuerza que convertía todo en un huracán furioso que todo lo destruía; ahora.
Ahora que he dejado de llorar contra el muro que me impedía tocarte y he dado unos pasos hacia atrás y he cogido altura y vuelvo a verte del otro lado...
Ahora viene el recuerdo de tus manos, el color de tu mirada, la nobleza de tus gestos a adquirir de nuevo su cuerpo real. Ahora los olores de nuestra casa, los tonos del atardecer en el huerto, tus costumbres tibias: tu modo de dormir de lado, de dejarte desbordar por la ternura que te daba que hablara dormida, de caminar con las manos agarradas en la espalda, el aroma de tu shampoo mezclado con el de la leña , tus juegos con el fuego, la música que te conmueve, tu espera paciente cámara en mano; tu modo de mirar la realidad cuestionándola para crearla.
Ahora que vuelvo a encontrarte en sueños y me despierto amortajada por telarañas densas y me doy cuenta de que lo que me produce dolor es esa distancia de nuevo, esa distancia que el sueño vuelve a traer, esa distancia en que no me dejas tocarte pese a estar ahí y desearlo con toda el alma. Esa distancia que nada tiene que ver con nosotros (sabés, sé tanto más que eso ) y sin embargo ahí estuvo, ahí está, absurdamente.
Ahora que todo eso es algo que ha sido, vuelvo a verte. Y seguís siendo tan hermoso, tan grande...
Ahora que he dejado de llorar contra el muro que me impedía tocarte y he dado unos pasos hacia atrás y he cogido altura y vuelvo a verte del otro lado...
Ahora viene el recuerdo de tus manos, el color de tu mirada, la nobleza de tus gestos a adquirir de nuevo su cuerpo real. Ahora los olores de nuestra casa, los tonos del atardecer en el huerto, tus costumbres tibias: tu modo de dormir de lado, de dejarte desbordar por la ternura que te daba que hablara dormida, de caminar con las manos agarradas en la espalda, el aroma de tu shampoo mezclado con el de la leña , tus juegos con el fuego, la música que te conmueve, tu espera paciente cámara en mano; tu modo de mirar la realidad cuestionándola para crearla.
Ahora que vuelvo a encontrarte en sueños y me despierto amortajada por telarañas densas y me doy cuenta de que lo que me produce dolor es esa distancia de nuevo, esa distancia que el sueño vuelve a traer, esa distancia en que no me dejas tocarte pese a estar ahí y desearlo con toda el alma. Esa distancia que nada tiene que ver con nosotros (sabés, sé tanto más que eso ) y sin embargo ahí estuvo, ahí está, absurdamente.
Ahora que todo eso es algo que ha sido, vuelvo a verte. Y seguís siendo tan hermoso, tan grande...
Ahora puedo sentarme frente a vos mientras estoy acostada al sol, a cientos de km. Ahora que mis pestañas, oblicuas, hacen destellar los rayos del sol mientras nos veo. Ahora que siento la serenidad de estar delante tuyo y seguir desnuda, como siempre, pero que sé, siento, que es esa mi fortaleza, mi verdadero poder.
Ahora que ya no hay ira (que me doy cuenta, de pronto, que estaba tan enojada, tanto, que no podía siquiera verlo realmente), que ya no es la fuerza de la frustración de que ese árbol majestuoso que cuidamos y vimos crecer no haya podido dar frutos que alimenten la que me ocupa.
Ahora que soy agua quieta que te mira, simplemente...ahora puedo escucharte decirlo todo y saber que no me toca. Que soy lo que soy, más allá de lo que creas. Que soy.
Ahora puedo besarte con lentitud de última nube y decirte "mi amor" de nuevo y despedirme, sin que algo distinto de la certeza me habite. Decirte gracias, decirte adiós.
Ahora que ya no tengo miedo, ahora. Ahora por fin
puedo irme.
Ahora que ya no hay ira (que me doy cuenta, de pronto, que estaba tan enojada, tanto, que no podía siquiera verlo realmente), que ya no es la fuerza de la frustración de que ese árbol majestuoso que cuidamos y vimos crecer no haya podido dar frutos que alimenten la que me ocupa.
Ahora que soy agua quieta que te mira, simplemente...ahora puedo escucharte decirlo todo y saber que no me toca. Que soy lo que soy, más allá de lo que creas. Que soy.
Ahora puedo besarte con lentitud de última nube y decirte "mi amor" de nuevo y despedirme, sin que algo distinto de la certeza me habite. Decirte gracias, decirte adiós.
Ahora que ya no tengo miedo, ahora. Ahora por fin
puedo irme.
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