Fijaros (sí, dije "fijaros": curioso)
por ejemplo en este pedacito
minúsculo, casi insignificante
de materia, tiempo y espacio
que es mi dedo índice:
con él puedo señalar la luna
y tocar un lunar
Puedo hacer un hoyo en la masa del pan
y otro hoyo, y una surco
y hacerle al bollo una carita
Puedo meterlo, sucio, en una herida abierta
Puedo también -convención mediante- pedir silencio o la palabra
llamar a alguien golpeándole el hombro
o a un camarero golpeando el aire;
dejarlo caer enérgicamente sobre una mesa
enfatizando un punto
Puedo hacer una pierna izquierda
si su hermano mayor quiere caminar
Puedo acariciar el borde de la copa de vino
mientras te miro
Además puedo apretar infinidad de botones
con sus signos correspondientes
Puedo meterlo en las muescas
de la piedra grabada de una tumba
de un templo
de una casa;
en las muescas de la madera cortada
o verde
Puedo recorrer suavemente la línea de tu espalda
Jugar con mi pezón
Escribir mi nombre en la arena
Sacar un pedacito de pintura de la pared
Morderle la uña mientras pienso
Sacarle sonido a una cuerda tensada
Meterlo en el dulce de leche y después en mi boca
Señalar acusatoria
y el camino correcto o el equivocado
Rascarme alegremente
Tensar la cuerda de un barrilete
Enrollarme el pelo
Secar una lágrima
Mojarlo en agua y en ácido
Tapar con tierra una semilla minúscula
Acariciar un conejito
Ponerlo en el borde de la copa
para que no rebalse la espuma
Seguir la lectura en un renglón
o la linea de un camino en un mapa
Puedo tocar el musgo mullido
sobre una roca en el mar
el lomo de un gato
el obturador de una cámara de fotos
el centro de un girasol
el borde de una mesada
la puerta de una sinagoga
la punta de un lápiz
los fotones imperceptibles de la luz
el borde de un cuchillo
el pie diminuto de un recién nacido
el fuego
el tejido hecho por la mano amiga
el interior de un caracol
la hierba silvestre al lado de un castillo en ruinas
Fijaros, fijaros en mi dedo indice:
esa potencialidad pura
esa herramienta de lo que me habita
tan poderoso como el resto de mi;
tan perenne, tan efimero.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
jueves, 22 de octubre de 2015
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