sábado, 10 de octubre de 2015

Origami

Hacer cuatro pliegues en las puntas
perpendiculares al centro
En el ángulo superior derecho
doblar nuevamente el vértice
hacia arriba
(quedará de este modo
un hermoso paralelogramo
donde descansar de los recuerdos )
Las otras tres puntas llevarlas
con contenida violencia
hacia el centro
Dejar caer una gota de saliva
(si es como resultado del llanto,
mejor)
Mojar los bordes; dejarlos secar
en el aire de una canción posible
En la ondulación del papel- ahora húmedo-
dibujar líneas azules, leves
como plumas
Estirar el paralelogramo
hasta el confín mismo del papel
Marcar con la uña, firmemente, el precipicio. Mirar con recelo
y con algo de nostalgia.
Plegar los bordes derecho e izquierdo
sobre si mismos
siete veces
(notar con asombro casi metafísico
el modo en que los triángulos
son fractales imperfectos)
Agujerear el centro, de ser posible, con el canto de una palabra
Pasar por el orificio un hilo de sangre
Repetir el proceso cuantas veces sea necesario
para cconformar por fin
el emplumado ejército de papel
que inutilice
la inutilidad
de este silencio

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