martes, 27 de octubre de 2015

Ahora tengo que tocarlas
despacio
Están ahí,  son las mismas
Pero son otras
La piel es nueva
la piel
Tengo que rozarlas lento
susurrando
como a un niño que duerme
Su fragilidad se esconde
en la distancia
No sé qué hay entre la piel
y la raíz
Es necesario acercarme lento
dulcemente
sentirles el calor que irradia
antes del tacto
En puntas de pie las miro
conmovida
Duermen secretas
su mundo de sentidos
Respiran acompasadas
al ritmo de la marea
No he de despertarlas, no:
las meceré en silencio
Tararearé suave
con los labios cerrados
tibios
una melodía
Y en el vaivén de mi cuerpo
serán poesía
Y esperaré paciente
a que salgan del sueño

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