jueves, 22 de octubre de 2015

Época

Moverse hacia adelante (pasar por alto el impulso de preguntarse infantil, seria, lúdicamente acerca de la linealidad del tiempo) y mirar hacia atrás.  Sonreír apenas recordando es(t)os tiempos en que el placer era llegar, poner los pies en alto y tomar mate en soledad
En que miraba, furtiva, amanecer sobre Santiago, mientras servía desayunos a viajeros.
En que caminaba 3km a las seis de la mañana,  aún de noche, para ir a trabajar
En que corría frenéticamente por los pasillos de un hotel buscando leche
En que todas las casas eran prestadas, para suerte y maldición
En que el dolor se empezaba a asentar, y quedaba la tibia nostalgia de tanta ternura
En que caminaba 3km de vuelta a casa, a la madrugada, y era feliz en el silencio y las luces de los semáforos y las hojas de los árboles como un secreto sólo para mi
En que sonreía sola en cualquier momento, con una mezcla de nostalgia y burla, pensando en algo que él había dicho o yo había imaginado, querido, supuesto, interpretado. En que echaba tanto de menos ese breve páramo de palabras, de gestos sutiles
En que mis pies y mis manos, llenos de ampollas, heridas y cortes, me dolían como si recién hubiera empezado a usarlos
En que el mate...(dije ya el mate?bueno, no importa: el mate, el mate: ese modo de estar en casa)
En que era sobre todo de donde venía y no podía hablar sin despertar curiosidad
En que me reía sola, en silencio, en cualquier lado, porque todo me parecía un juego y nadie se daba cuenta
En que me planteaba seriamente hacer cosas que hace mucho queria hacer ni bien tuviera oportunidad : estudiar francés, violoncelo, viajar más.
En que volvía a leer al sol, sentada en una plaza, esperando cualquier cosa, con el pelo suelto en el viento, rodeada de castañas
En que la Vida se había convertido de pronto en un tejido vivo en que yo era apenas una  célula de un órgano que se limitaba a hacer lo que el latido marcaba, sin entender del todo cuál era su función, pero maravillada de su propio núcleo.
En que los amigos despedazaban la distancia a cada rato y yo miraba, sorprendida y agradecida, los jirones ondear detrás de sus gestos

En que aquello era Camino que me llevaba hasta este ahora que será, y que aún ignoro.

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