El badajo golpea el aire, se balancea hermosa y musicalmente, péndulo de viento, todo el tiempo.
Pero no es hasta que estás, hasta que la luz de tu presencia lo mira en su movimiento y le da un ámbito, un límite etéreo forjado de rotunda atención, de historia y tiempo, del noble metal de conocer la esencia de mis silencios, que mis palabras suenan y su voz rompe el aire.
Sólo en vos puedo decir realmente algo, a veces. Sólo en vos tengo voz. De otro modo, tengo sólo palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario