Me llamó para despedirse. No lo sabía yo entonces, pero eso era. Llamó para despedirse y, por primera vez, me pidió hablar con él. Le dije que estaba hablando con unos amigos, que eso hacía, y me dijo que entonces no importaba, que no lo molestara.
Llamó para despedirse y quiso hablar con él, pero no pudo.
Quisiera tener la duda de qué le hubiera dicho, pero no la tengo. "Cuidamelá"; así: aguda, paternalista, criollamente.
Y luego, la noche.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 22 de mayo de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario